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La Crónica Urbana
Opinión Vivienda y ciudad
La gentrificación en la Roma Norte no es desarrollo, es desplazamiento
Hogares convertidos en hospedaje temporal, rentas que superan los salarios y vecinos que hoy solo vuelven a su barrio para trabajar. Lo que se presenta como progreso es, en realidad, una expulsión silenciosa.
JG
Por Josué Gómez García
Columnista invitado · 26 de octubre de 2026 · 5 min de lectura
Torres de vivienda nueva y espectaculares junto a puestos y tiendas de barrio en una avenida de la Roma Norte. Foto: Josué Gómez García, 2026
Caminar por las calles de la ciudad es ser testigo de los drásticos cambios en la zona. Lo que antes eran barrios con profundas raíces e identidad comunitaria, hoy parecen grandes complejos turísticos para extranjeros. A través de la investigación que realicé como estudiante, me resulta alarmante observar cómo el derecho a la vivienda de los locales se ha visto afectado por este encarecimiento, originando un modelo de exclusión que va destruyendo nuestro tejido social poco a poco.
Lo que antes eran barrios con profundas raíces e identidad comunitaria, hoy parecen grandes complejos turísticos para extranjeros.
Hogares convertidos en hospedaje
Edificio antiguo de la zona con sellos de suspensión de actividades. Fuente: Escalona, 2026 (La Prensa)
En la Roma Norte y zonas aledañas, el desplazamiento inmobiliario no respeta la historia ni el valor patrimonial. He notado cómo diversas casas y edificios emblemáticos son adquiridos y transformados por completo para funcionar como hospedajes temporales. Esta sustitución de hogares por plataformas tipo Airbnb reduce la oferta de vivienda para los locales y dispara los precios, provocando una expulsión silenciosa de las familias hacia la periferia (Redacción, 2026a).
Una cifra que hay que cuestionar
Vecinos marchan contra el desplazamiento en la alcaldía Cuauhtémoc. Fuente: Diario Basta!, 2026
El problema ya alcanzó dimensiones de crisis. Algunas notas periodísticas y organizaciones vecinales afirman que cerca de 400 mil familias han abandonado sus hogares en la alcaldía Cuauhtémoc (Escalona, 2026; Redacción, 2026b). Sin embargo, considero vital cuestionar este dato: si la alcaldía tiene apenas unos 550 mil habitantes en total, es matemática y demográficamente imposible que se hayan desplazado 400 mil familias solo de esta demarcación. Lo más probable es que esta cifra alarmante refleje el éxodo en toda la Ciudad de México, aunque la presión sí se resiente con mayor fuerza en colonias como Roma Norte, Condesa o Juárez, donde los incrementos en los alquileres asfixian a los inquilinos.
El precio de quedarse
Esta asfixia económica es innegable cuando las rentas superan los salarios. De acuerdo con Propiedades.com (2026), rentar un departamento en la Roma Norte cuesta aproximadamente $24,600 pesos mensuales, frente a los $11,700 que se pagan en zonas como Clavería. Además, este alto costo de vida genera un efecto dominó que encarece barrios colindantes históricamente populares, como la Doctores y la Buenos Aires. El éxodo continúa sin que se vean operativos efectivos para frenarlo (A Tiempo TV, 2026).
Renta mensual promedio de un departamento
Roma Norte, Cuauhtémoc
$24,600
Clavería, Azcapotzalco
$11,700
Vivir en la Roma Norte cuesta 2.1 veces más. Fuente: Propiedades.com, 2026.
Espacios de Airbnb por alcaldía, con datos de insideairbnb.com. Fuente: A Tiempo TV, 2026
Si nos enfocamos específicamente en la colonia Roma Norte, el impacto visual y comercial es innegable. Los pequeños negocios como fondas y oficios tradicionales han desaparecido casi por completo y han sido reemplazados por cafeterías, boutiques de diseño y espacios de coworking diseñados para nómadas digitales con salarios en dólares o euros. Estos cambios no solo afectan cómo se ve la colonia, sino que crean un entorno donde los residentes originarios son ajenos a los comercios de su propio vecindario, obligándolos a cambiar a un estilo de vida que les resulta insostenible con los salarios locales.
Pasillo de la Roma Norte donde los puestos de comida de siempre conviven con cadenas de conveniencia. Foto: Josué Gómez García, 2026
¿Desarrollo para quién?
Quienes defienden la gentrificación suelen argumentar que la llegada de capital extranjero y nómadas digitales trae inversión, mejora las calles y genera derrama económica. Pero yo me pregunto: ¿desarrollo para quién? Esa supuesta mejora económica suele beneficiar únicamente a los desarrolladores inmobiliarios y a las plataformas de hospedaje. Para el residente local, el «desarrollo» significa pagar el doble por los servicios básicos o verse obligado a abandonar su hogar.
Vecinos convertidos en visitantes
Estos cambios no solo nos quitan el derecho a una vivienda digna, sino que también rompen con la comunidad que le daba vida a la zona. Resulta muy triste pensar que las familias que por años construyeron la identidad de esta colonia hoy tienen que hacer viajes de hasta dos o tres horas en transporte público, únicamente para regresar a sus antiguos barrios a trabajar en las nuevas cafeterías y espacios para extranjeros.
Los vecinos de toda la vida terminan siendo la mano de obra de visitantes temporales que no echan raíces.
Mapa de espacios de Airbnb por alcaldía: la Cuauhtémoc, en rojo, es la más saturada. Fuente: A Tiempo TV, 2026
Esto está creando una clara división. Los vecinos de toda la vida terminan siendo la mano de obra de visitantes temporales que no echan raíces ni aportan lo justo a nuestra economía. Hoy, caminar por la Roma Norte ya no se siente como un encuentro entre vecinos, sino como un escenario que simplemente ignora la profunda desigualdad que vivimos.
Lo que está en juego
En conclusión, la Roma Norte es uno de los epicentros de un modelo de desarrollo urbano que prioriza la comodidad de los extranjeros por encima de los propios locales. No podemos permitir que una de las colonias más emblemáticas se convierta únicamente en un sitio de paso para visitantes; es urgente que las autoridades dejen de ser simples espectadores de esta crisis e implementen regulaciones estrictas sobre las plataformas de hospedaje temporal, además de crear subsidios que protejan a los inquilinos tradicionales.
El alma de la ciudad reside en los habitantes que la construyen todos los días. Si permitimos que el mercado siga expulsándolos, al final solo nos quedarán los recuerdos de lo que un día fue, para los locales, esta hermosa colonia.■
JG
Josué Gómez García
Estudiante de la Escuela Bancaria y Comercial (Grupo 103). Esta columna nace de su investigación sobre el desplazamiento por gentrificación para la asignatura Expresión Clara y Creativa.